Vaticano: No es el sexo lo que atenta contra la familia... PDF Imprimir E-Mail
escrito por Carlos Eduardo Ruiz   
jueves, 24 de enero de 2008

Vaticano: No es el sexo lo que atenta contra la familia, sino la masificación de la educación y la evolución memética 

Carlos Eduardo Ruiz 

     El Vaticano ha estado involucrado últimamente en una feroz defensa de “La Familia” (a la que define únicamente como a la unión de un hombre y una mujer, más los hijos de éstos)—al pensar que ésta está seriamente amenazada por la aprobación en varios países del mundo de la unión legal de parejas del mismo sexo—con derecho a adoptar niños.

En estos momentos el Papa católico romano y sus Cardenales, deben estarse rasgando las vestiduras, luego de enterarse de que la Corte Europea de Derechos Humanos, con sede en la ciudad de Strasbourg (Francia), (este martes, 22 de enero de 2007), condenó al Estado francés a pagar los costos procesales, más diez mil euros en daños, a una ciudadana francesa; sólo identificada por los medios como, “E. B.”—una maestra de preescolar, soltera y de 45 años de edad—por negarle en 1998, su derecho a adoptar un niño; la ganadora de la demanda legal convive—pero no está casada—con otra mujer. La Corte sentenció que las leyes francesas permiten a las personas solteras adoptar niños—por lo que en este caso, la negación de su derecho a adoptar—sólo estuvo basado en la discriminación sexual, prohibida por las leyes francesas.  La sexualidad humana es sumamente compleja. La ciencia ya ha determinado que existen naturalmente—desde su nacimiento—personas completamente sanas física y mentalmente, que son heterosexuales, homosexuales, bisexuales y transexuales (o transgénero)—todas ellas tanto capaces de llevar a cabo eficientemente las mismas tareas físicas e intelectuales, como de ser poseedoras de los mismos valores éticos y morales legislados y defendidos por las sociedades a las que pertenecen—sólo se diferencian en su comportamiento sexual—el cual fue diseñado por sus genes desde su concepción y desarrollo embrionario en el útero de sus madres.  Como acotación, es oportuno resaltar que una persona homosexual es aquella que está completamente feliz con las características físicas de su anatomía, pero que es atraída por las personas de su mismo sexo, con la misma intensidad con la que las personas heterosexuales son atraídas por las personas del sexo opuesto; mientras que una persona transexual (o transgénero), es aquella que se siente inconforme con las características físicas de su anatomía—es decir, se siente como una mujer “atrapada en el cuerpo de un hombre” o un hombre “atrapado en el cuerpo de una mujer”—lo que podría provocar que una persona que sea al mismo tiempo transexual y homosexual, sea percibida por la sociedad como una persona heterosexual—cuando en realidad no lo es.  Si usted se encuentra un poco confundido con la realidad científicamente comprobada, descrita en la anterior acotación, imagínese el caos mental que esta produce en quienes visten las sotanas de la iglesia cristiana católica romana, que cree que aún debemos seguir manteniendo las costumbres y tradiciones sociales de la Edad Media.  La familia que tanto defiende El Vaticano—no es que esté siendo amenazada—sino que ha estado evolucionando meméticamente—el biólogo británico Richard Dawkins, acuñó; en 1976, el término: “meme”, para identificar a una unidad de información cultural, que es transferida de una generación a otra, a través de mecanismos de competencia y de supervivencia de las más aptas, en forma casi idéntica a como los genes transmiten de una generación a otra, las características físicas y mentales de los seres vivos.

     Por ejemplo, desde hace muchísimos años, la masificación de la educación—y dentro de ésta—la educación sobre los métodos anticonceptivos y de reproducción asistida—ha permitido que muchas mujeres hayan adquirido conocimientos suficientes—para ya no verse obligada a depender de un marido para su propia supervivencia y la de sus hijos, sino ser completamente capaces y tan eficientes; como cualquier hombre, en el desempeño de cualquier actividad humana—tanto física como intelectual—así como tomar el control sobre cuantos hijos—si acaso alguno—ella está dispuesta a procrear, adoptar y criar.

     Y por más que El Vaticano—especialmente bajo la monarquía de Benedicto Décimo Sexto—se empeñe en regresarnos a la Edad Media—la familia seguirá evolucionando, en la misma forma en que la evolución biológica transformó a los temibles dinosaurios del Período Jurásico, en hermosísimas aves de muy variados tipos, formas y tamaños.
Modificado el ( jueves, 24 de enero de 2008 ) |
 
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