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De ciencias y rabdomantes PDF Imprimir E-Mail
escrito por Julio Salas   
miércoles, 12 de julio de 2006

De ciencias y rabdomantes

Durante una noche de charla con amigos del escepticismo, uno de los tantos temas planteados fue un interesante devaneo intelectual sobre cuales serían las clases, o las tendencias y tipos de escépticos existentes. Luego de varias ponencias sobre el tema adherí a quien pensaba mas o menos como yo, el amigo N., quien sostenía que básicamente las asociaciones o grupos escépticos son por lo general entidades formadas por "hombres libres", es decir que el verticalismo y la imposición de ideas no tiene razón de existir en tales sociedades. También coincidimos algunos de la mesa en que es importante la existencia de escépticos "refutadores", ya que muchos sentimos la necesidad de desenmascarar, no sólo a los tránsfugas que lucran con la credulidad sino a quienes sin fines de lucro, involucran conceptos pseudocientíficos, avalados por un nombre o un título universitario.

Y puesto entonces en refutador, y como para muestra basta un botón, paso a relatar lo que descubrí.

Hay un libro titulado "Aguas y Aguadas", de Editorial Hemisferio Sur, primera edición 1979, que fue utilizado como texto de estudio en Facultades de Agronomía, es decir, donde se forman veterinarios e ingenieros agrónomos. Este fue escrito por cinco profesionales en cuyas currículas ostentan haber pertenecido a la Universidad Nacional de Río Cuarto (Provincia de Córdoba). Ellos son: el Sr. Guillermo A. Bavera, Médico Veterinario; el Sr. Eduardo E. Rodríguez, Ingeniero Agrónomo; el Sr. Héctor A. Beguet, Licenciado en Ciencias Agrarias; el Sr, Oscar A. Bocco, Ingeniero Agrónomo y el Sr. Juan C. Sánchez, Ingeniero Agrónomo. Este libro, de una lectura bastante clara e interesante, narra sobre los aspectos técnicos y la importancia de las aguadas y sus calidades en la producción de ganado, y sobre la aplicación de técnicas y sistemas relacionados con la provisión de aguas potables en medios rurales, con muy buenos dibujos, fotografías y gráficos explicatorios aplicados a la bovinotecnia. Según una opinión del ingeniero agrónomo A. V., consultado por mí, el volumen está bien escrito, y si bien algunos de los diseños de instalaciones y equipos son algo obsoletos y han sido superados, el libro es valorable.

 Pero hete aquí que en el capítulo V ("El ciclo hidrológico. Detección del agua subterránea. Clasificación de las aguadas." págs. 77 a 100) hablan de tres métodos para hallar napas de agua: Geológico, Geoeléctrico y... ¡Radiestésico!. Dejemos este para el postre. Sobre el método geoeléctrico, dicen entre otras cosas:

"El principio básico de este método consiste en medir la resistividad aparente de los distintos estratos del subsuelo y sus inclusiones(1). Si se conectan los dos polos de una fuente de energía eléctrica a dos electrodos en la superficie del suelo, la corriente atravesará el subsuelo entre dichos electrodos en todas direcciones, tanto en superficie como en profundidad, alrededor de cada electrodo. Cada electrón que parte de un electrodo recorre el subsuelo en busca del polo opuesto, para equilibrar la diferencia de potencial, y de ese modo cerrar el circuito.

Considerando el suelo como homogéneo y conductivo(2) el campo eléctrico adquiere la forma ideal que se muestra en las figuras 9 y 10.

(Aquí se muestra un dibujo de líneas de campo de fuerza magnético, no eléctrico.)

En su trayectoria entre ambos electrodos, el campo eléctrico experimenta variaciones de potencial. No obstante, se podrán encontrar puntos que poseen el mismo potencial eléctrico. Uniendo dichos puntos se verá que las figuras geométricas resultantes forman circunferencias semiconcéntricas alrededor de cada uno de los electrodos, visto en planta y en profundidad (figs. 11 y 12)"

N. del A.; Comentario a la figs. 11 y 12: Esto sólo sería posible en un material de conductividad o resistividad constante, no en tierra, donde hay factores de follaje afectando la humedad, tipo de suelo y otros que no lo permiten.

(1) ¿Qué será la "resistividad aparente"? la corriente atravesará la tierra en una sola dirección, y por el camino mas corto, es decir por el circuito menos resistivo (Ley de Ohm). Esto se entiende midiendo desde los dos electrodos, tal como sugieren los autores. Teniendo más puntos de medición, es decir más electrodos donde tomar una lectura, ahí sí produciríamos otros valores resistivos, en donde habría que aplicar la ley de Kirchoff para obtener las cifras, ya que estaríamos investigando otros circuitos resistivos. La tierra, tomada entre dos electrodos, es una sola resistencia, sobre la cual podemos medir el valor en Ohmios, o la caída de tensión, o la corriente circulante. Para poder precisar cual es el camino menos resistivo (o más conductor, por la presencia de humedad u otros factores) debemos usar muchos más puntos de medición. (2) Quien haya hecho puestas a tierra de equipos e instalaciones eléctricas sabe que no se puede considerar como "homogéneo y conductivo" a un terreno. Los valores resistivos aptos para una buena puesta a tierra son fáciles de conseguir, agregando sal y carbonilla, o profundizando la perforación. Pero determinar la presencia de napas de agua subterránea me parece que es otro cantar. Hay que determinar la composición química (terrenos salinos serán más conductivos, la presencia o falta de elementos químicos alteraría los valores resistivos) y física (grado de humedad por lluvias recientes, sequías etc., terrenos pedregosos o arcillosos) de un terreno para después poder aplicar cualquier tipo de medición que implique el uso de electricidad, pues sin parámetros correctos lo que obtendríamos sería una serie de lecturas no válidas de los instrumentos. Otro punto que no se aclara, es que deberían tomarse múltiples mediciones, de acuerdo con la extensión del campo a investigar. En realidad se pueden utilizar métodos electrónicos para detectar casi cualquier cosa física, pero no desde una óptica tan simplista como los autores proponen. . Es lamentable que un futuro profesional estudie ambigüedades e imprecisiones como las expuestas ya que desinforma más el hecho de tener un conocimiento somero que el de no tener ninguno. También molestan las imprecisiones que, como decía al comienzo de la nota, son emitidas por profesionales que deberían esgrimir argumentos científicos, más cuando su función es la de educar. Pero pasemos a lo peor:

Radiestesia (p. 88 y ssgtes.) (las llamadas son mías)

Se denomina radiestesia a la sensibilidad del organismo humano a ciertas radiaciones1 de la materia, ya sea esta de origen vegetal, animal o mineral.

Ya los chinos, egipcios y otros pueblos de la antigüedad2 se valían de este fenómeno para el descubrimiento de napas acuíferas y metales del subsuelo. Se denominaban rabdomantes a las personas que ejercían esta actividad, a quienes se atribuían poderes divinos. Pero es en este siglo cuando se encara con método3 el estudio de estos fenómenos, naciendo así la radiestesia, nombre que se le adjudica en el Congreso de París de 1923. El método sólo es aplicable a la detección de agua en movimiento, ya que las radiaciones o fuerzas rábdicas son producidas por el roce del agua contra el metal de las cañerías4 o las partículas del terreno, en el caso de las napas. Si el agua está estancada, o circula por cañerías de goma, ciertos plásticos, o el operador usa calzado de goma, las radiaciones no son detectadas.

Estas radiaciones son aún de naturaleza desconocida, pero son hechos repetibles, reproducidos a voluntad de individuos sensibles y que se pueden controlar recíprocamente por varias personas5.

Una teoría sobre la forma de actuar de estas radiaciones, sería que las mismas producen reflejos nerviosos en el operador, los que se traducen en movimientos musculares imperceptibles, los cuales son la causa del movimiento del péndulo o de la horqueta empleada por el mismo. Otra explicación sería que el radiestesista capta las radiaciones, que se transmiten a los brazos que sostienen el instrumento, por donde escapa una fuerza de signo contrario que se produjo en la inspiración respiratoria, y el encuentro de estas dos fuerzas es el que produce el movimiento de la horqueta o el péndulo6.

El radiestesista, empuñando una horqueta de metal, madera u otro elemento, o un péndulo, se desplaza sobre el terreno, investigando en esta forma la presencia de agua subterránea en movimiento, su profundidad, la dirección de la napa, su caudal y calidad7.

Al detectar agua, la horqueta puede elevarse o descender, dependiendo de la sensibilidad del operador. El péndulo oscila en forma circular cuando detecta la presencia de agua y en forma rectilínea cuando se investiga la dirección de la napa8.

Los autores hemos trabajado con radiestesistas y comprobado personalmente estos hechos, con resultados sumamente positivos en la aplicación del sistema (figs. 13 a 18).

Entre la bibliografía citada, se mencionan las obras de:

Duclout, J. (1947) "Tratado completo teórico y práctico de radiestesia"- Edit. Jorge A. Duclout, Bs. As. 489 pág.

Mager, Henri (1949) "Los radiestesistas y sus procedimientos. La varilla y el péndulo" – Edit. Jorge A. Duclout Bs. As.

Schang, P. J. (1967) " La radiestesia en la búsqueda del agua; fenómenos físicos y fisiológicos conexos" Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires, Bol. N° 45, 2da Sem. Buenos Aires p. 3-17.

Zapico Antuña, R. (1977): Cómo obtener agua – La Nación, 25/3/77, 2da Sección, p. 1.*

Notas:

*Zapico Antuña es bien conocido por quienes nos dedicamos a... ¡La pesca! Sí señores. Z.A. es un famoso periodista y opinólogo (la revista Aire y Sol lo tenía en su staff) sobre el carácter de la trucha, el conflicto del pejerrey en los espejos de agua bonaerenses y la carnada más tentadora para la corvina al sur de Punta del Indio.

  1. "... a ciertas radiaciones1 de la materia..." muy científico esto de ciertas (¿?) y peor la duda, de si serán "...de origen vegetal, animal o mineral." Así podemos aplicarle cualquier otro origen "científico" (se ve que no se animaron) como podrían ser las almas de los antiguos habitantes, los seres elementales que vivan en la zona, o la influencia de Marte en la casa del sol.
  2. "...egipcios y otros pueblos de la antigüedad2" claro, tiene validez porque lo usaban los antiguos... típico argumento utilizado para validar sandeces varias. Seguramente los egipcios recibieron estos conocimientos de los extraterrestres que les construyeron las pirámides.
  3. "...cuando se encara con método3..." ¿cuál era el método? ¿hay algún estudio serio? Hay páginas de Internet donde se dice que fue en el Congreso de 1933. No se pierdan estas páginas: www.radiestesiaargentina.8m.com/radmundo/index.html y www.radiestesiaargentina.8m.com/radmundo/schang/4.html. Aquí aparece el mencionado en la bibliografía, Schang, conferenciando en la Academia Nacional de Medicina. Aquí cabe una seria pregunta: Si la Academia es una institución eminentemente científica y de reconocida calidad académica en lo que a Medicina se refiere... ¿por qué esta conferencia sobre una pseudociencia? ...nuestros científicos, en quienes deberíamos confiar, ¿se prestan a esta clase de manejos? Algo no va.
  4. "...contra el metal de las cañerías4..." Si según dicen los autores la radiestesia permitía hallar metales y aguas subterráneas en movimiento, ¿el zahorí detecta el caño o el agua? ¿cómo sabe cual es cual? Si hay un caño enterrado y vacío, o un pedazo de metal, ¿qué determina el pseudocientífico con su plomadita o su ramita?
  5. Dadas las explicaciones poco racionales de los autores me inclino a pensar que fueron engañados de la misma forma en que un científico puede ser engañado por un mago. Aclaro que no considero científicos, dada su postura tan poco crítica y proclive a la credulidad, a estos señores, sino como técnicos, sea dicho esto con el mayor de los respetos por sus personas y conocimientos.
  6. Claro, es una teoría, pero nuevamente basada en "energías" inmedibles, fuerzas "de signo contrario a la inspiración respiratoria", tal vez sea el "Ki" de los chinos, o seguramente la energía del chakra del plexo solar.
  7. Supongamos que un péndulo se moviera. ¿Cómo determinar, con ese movimiento, o peor, el de la varita, si el agua está, es buena, grado de calidad, dirección etc.? ¿y si fuera un viejo alambrado enterrado o un pedazo de tractor o una mina de oro? ¿se acuerdan cuando el rabdomante trucho descubrió la cámara fotográfica del caso Cabezas, que estaba debajo del agua? El agua de ese canal corría... por lo cual y según las definiciones del libro (ver punto 4), el pendulista solo debió medir ésta...y además de la cámara había seguramente amortiguadores viejos, latas, fierros varios, restos de alambrados arrastrados por las crecidas...
  8. ¿Cómo sabe el péndulo si queremos detectar agua o el sentido de la corriente?

Consideración final: alguien puede intentar una defensa de la radiestesia a lo que yo voy a preguntarle: en la República Argentina hay muchas empresas que se dedican a fabricar o vender instrumentos de medición, de las mas variadas calidades y precisiones.

Hay cientos de ellos, desde metros, reglas, amperímetros, multímetros, anemómetros, fluxómetros, barómetros, termómetros, esfigmomanómetros, hasta contadores de Geiger. ¿Alguien vio en esos comercios un pendulito o una varilla de zahorí?

 

Puma
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Modificado el ( lunes, 04 de septiembre de 2006 ) |
 
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