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El Sodalitium Christianae Vitae y la compra de colegios en Buenos Aires PDF Imprimir E-Mail
escrito por Alfredo Silleta   
jueves, 13 de julio de 2006
¿SECTA CATOLICA EN ARGENTINA?

 
Por Alfredo Silletta

 
 
En las últimas horas los medios de comunicación argentinos reflejaron una protesta masiva de padres del colegio religioso Juan B. Verthier, en el barrio de Floresta, por la compra del mismo por parte de los sodalicios peruanos, una agrupación fundada en l971 por Luís Fernando Figari, un laico muy cuestionado por sus ideas de extrema derecha. El gobierno de la ciudad llamo a una reunión con autoridades y padres  para las próximas horas al no estar informados del cambio de autoridades en el colegio.

 
A partir de la protesta de los padres se  produjo un extraño silencio en los medios de comunicación y aparecieron voces de la jerarquía católica que defendieron firmemente  al grupo que fue autorizado en l997 por el Vaticano. Las voces expresaban que en ‘la Iglesia católica no existen sectas’.

Las sectas provocan un profundo daño en los individuos, las familias y la sociedad en su conjunto. La Iglesia coincide con esta afirmación pero niega la posibilidad que alguno de los tantos movimientos de laicos o nuevas realidades eclesiales -como prefieren llamarlos- y que nacieron en los últimos 40 años puedan ser considerados sectas católicas. Dentro de estas  nuevas realidades de laicos encontramos que la mayoría de grupos funcionan en forma integrada a la Iglesia y aportan su religiosidad a la pastoral en todo el mundo. Ahora bien, no todos estos movimientos que nacieron a partir de Concilio Vaticano II son positivos, muchos tienen características sectarias y manipuladoras hacia sus miembros, además de lideres carismáticos y megalómanos. Por ejemplo, Tradición, Familia y Propiedad, Camino Neocatecumenal, Instituto del Verbo Encarnado, Sodalitium Christianae Vitae, Los legionarios de Cristo o la Comunidad Jerusalén del padre Antelo son ejemplos claros de sectas católicas.

 
 
Recordare una vez mas las características de un grupo sectario para luego si adentrarnos en el Sodalitium Christianae Vitae.

 
Las sectas son autoritarias en su estructura de poder. El líder es considerado la autoridad suprema y no permite ningún sistema de apelación fuera su idea. Los líderes son personas que se autoeligen, mesiánicos que reclaman tener una misión especial en la tierra. Los miembros de la secta generalmente veneran al líder y creen que es innovador y exclusivo y que su nivel de verdad es superior al de la gente común y que ellos son elegidos, que los de afuera no comprenden su misión en este mundo.

 
La función de un grupo sectario es reclutar nuevos miembros y recaudar fondos. Por supuesto que las religiones establecidas y los movimientos altruistas también reclutan nuevos miembros y recaudan fondos pero su intención es mejorar la vida de sus miembros y trabajar para el bienestar del ser humano, mientras que en el culto solo se piensa en el líder y sus intensiones.

 
En definitiva un  culto es un grupo o movimiento que exhibe una gran o excesiva devoción o dedicación a una persona, idea u objeto, y que emplea técnicas manipulativas poco éticas de persuasión o control (por ejemplo aislamiento de antiguos amigos y la familia, debilitamiento, uso de métodos especiales para aumentar la sugestibilidad y la sumisión, poderosas presiones de grupo, gestión de la información, suspensión del parecer individual o crítico, promoción de la dependencia al grupo y del temor a dejarlo, etc.) con el fin de promover los objetivos de los líderes o del grupo en detrimento real o posible de los miembros, sus familias o la comunidad.

 
Y en este análisis es totalmente secundario que el grupo o movimiento señale que creen en la Iglesia Católica, Jesús, la Madre Maria, Buda, Krishna, Gurdjieff o los platos voladores, si utiliza técnicas de manipulación será una secta.

 
 
SODALITIUM CHRISTIANAE VITAE (SCV)
 
 
El Concilio Vaticano II produjo cambios profundos en la mirada de la Iglesia especialmente en el continente americano, donde se afirmo una opción preferencial por los pobres que se plasmo en la Conferencia de Medellín (1968) y posteriormente en la Conferencia de  Puebla (1979). Allí la Iglesia planteo que la fe cristiana no se reducía al ámbito privado sino que debía incidir en la realidad pública de las relaciones sociales. Fue tal el compromiso de la Iglesia con los pobres que el Departamento de Estado de los Estados Unidos publico un documento redactado pro Nelson Rockefeller en l969, titulado La Cruz y la Espada donde denunciaba a la Iglesia Católica y recomendaba el envío de sectas conservadoras al continente latinoamericano. El sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez fue uno de los teólogos que planteo mas claramente la opción preferencial por los Pobres.

 
En esos años convulsionados de la América Latina algunos laicos conservadores que no aceptaban los cambios del Concilio Vaticano II armaron grupos donde defendían posiciones conservadores y continuaban dando misa en latín y denunciaban como comunistas a los sacerdotes que elegían una opción preferencial por los pobres. El grupo mas conservador y violento de aquellos años fue Tradición, Familia y Propiedad (TFP) fundado por el brasileño Plinio Correa de Oliveira que no acepto nunca los nuevos cambios en la Iglesia y se vinculo a las dictaduras mas feroces del continente.

 
El joven peruano Luís Fernando Figari junto a Francisco Tudela participó de la fundación de TFP en Perú y antes lo había hecho de los Escalones Juveniles Nacionalistas, grupos extremistas donde habitualmente se cantaba el himno Cara al Sol del fascista español Primo de Rivera.

 
 
El joven Figari que tenía vocación de líder decidió fundar su  propio  grupo el 8 de diciembre de 1971 cuando cursaba estudios universitarios en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima. Allí con un grupo de amigos bautizaron a la agrupación como  Sodalitium Christianae Vitae (Sodalicio de Vida Cristiana en español). Como la mayoría del grupo había cursado estudios secundarios en el colegio religioso Santa Maria decidieron comenzar ahí la reclutación de jóvenes. Con el paso de los años el grupo finalmente es autorizado y reconocido por el cardenal Juan Ladazuri Ricketts, arzobispo de Lima en l977.  Posteriormente se conformó el Movimiento de Vida Cristiana que lo integraran  laicos consagrados, sacerdotes y matrimonios entregados al apostolado. El paso consagratorio lo lograran en 1997 cuando el Vaticano los reconoce como Sociedad de Vida Apostólica Laical de Derecho Pontificio. Hoy están en casi todos los países de América Latina y en algunos de Europa y Asia y dicen contar con mas de 15.000 miembros. Figari, desde un principio se vinculo a colegios religiosos de alto nivel económico y social. Allí armo la base de su grupo y con sus métodos agresivos de captación creció día a día.

 
 
 
Luis Fernando Figari maneja con la máxima autoridad al grupo y sus seguidores consideran que tiene  una ‘relación directa con Dios’ y que recibió las bases de lo que él llama ‘la pedagogía de Dios en la Tierra’ y que su función es darla a conocer al mundo.

 
Las técnicas de captación del grupo son sencillas. Primero se invita al adolescente a un retiro espiritual. Allí se le hará sentir la pertenencia al grupo, que sienta que es un elegido por el Señor y se lo comenzara a machacar con frases bíblicas muy utilizadas por grupos sectarios como los moonies (secta Moon) donde le explicaran que a partir de esa pertenencia serán calumniados por los de afuera –sus padres, amigos o la sociedad en general- que no comprenderán el camino de la santidad:

 
“Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros (Mt 5, 11-12)”.
 
En el Sodalitium explica Figari que si ‘nos critican’ no importa, el mundo nuestro es ‘el bueno’ y el resto de la sociedad y la familia es ‘el malo’ y agrega: “somos perseguidos por nuestra adhesión al Divino Plan y debemos sentirnos invitados a vivir la mortificación y la paciencia”.

 
Los jóvenes que integran el Sodalitium, a partir de la mayoría de edad, son presionados para irse a vivir en comunidad cerrada y así concretar el camino del Señor. Figari explica en sus libros:

 
“La concreción de la vocación fraternal en comunidades de vida en común, su creciente maduración bajo la guía de María y la dirección y estilo que apuntan, son realidades que nos llenan de regocijo, entre otras causas porque en ellas se descubren ecos de las comunidades primitivas, de la fraternidad de los cenobios, de las numerosas formas de vida asociativa que el espíritu santo ha suscitado a través de los siglos”.
 
Una vez más Figari en su libro Misión y Fraternidad  cita a Mateo:

 
"Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros (Mt 5, 11-12)".
 
 
El grupo religioso de a poco va llevando al joven a la ruptura con el grupo familiar, los amigos, lo que ellos llaman el pasado. Cuando son mayores de edad los obligan a firmar una carta de compromiso perpetuo y abandonar los estudios, excepto que al grupo le interese que continúe sus estudios terciarios. Los menores de edad nunca se irán a vivir en comunidad por temor a que los padres le realicen una denuncia en la Justicia. El adolescente solo participa de los retiros espirituales y de las actividades externas del grupo. Aquí también es común la repetición de una frase bíblica –muy utilizada por Los Niños de Dios- que es un texto bíblico:

 
"No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; y enemigos de cada cual serán los que conviven con él. El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue detrás, no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará".


Un ex adepto recuerda como son los retiros espirituales del grupo:

 
“En los retiros, lo que yo me acuerdo que veía mucho era el discurso de que la vida como la has llevado hasta ese momento es una vía impía, impura, pecadora, y que solamente Cristo, que tiene sus representantes en el Sodalicio son tu única salvación. Entonces se habla de dejar atrás el hombre viejo, e incluso se lleva a cabo un ritual en los retiros en el se quema un muñeco de trapo que representa esa vida dejada atrás”.
 
 
El régimen dentro de la comunidad es durísimo. Figari siempre recuerda que el quiere en su agrupación miembros ‘mitad monjes y mitad soldados’.  Entre las técnicas de manipulación es común que se les interrumpa en sueño con diversas excusas: leer un texto bíblico, salir a nadar durante la noche en aguas frías o obligarlos a dormir en escaleras. Un ex miembro recuerda:

 
“Nos despertaban y nos hacían nadar durante la noche con frío, neblina y oscuridad, todos estábamos horrorizados. Algunas veces nos ponían piedras en el traje de baño”.
 
Como en todo grupo sectario  se leen los libros que decide el líder; se viola la correspondencia para que no exista intimidad y no se puede tener ideas propias o sentimientos diferentes al grupo. En ese caso uno esta dominado por Satán.

 
Merece destacarse que no solo los padres de los adeptos critican en Perú al Sodalitium, también lo han hecho figuras importantes como el escritor peruano Mario Vargas Llosa quien en el año 2003 expresó:

 
“¿Qué hacen, pues, a dónde van los jovencitos de la burguesía peruana que padecen crisis de sensibilidad y se descubren inquietudes espirituales? A las organizaciones católicas integristas, que los reclutan por docenas, desde el colegio.
Es otro de los impresionantes fenómenos sociales de los últimos años en el Perú: el Robustecimiento de instituciones como el Opus Dei, los Legionarios de Cristo o el Sodalicio de la Vida Cristiana (una creación peruana), que no sólo muestran un dinamismo misionero creciente, sino que parecen haber arrinconado en iniciativas y poder, dentro de la Iglesia, a los llamados cristianos de izquierda, antaño tan influyentes.
Confesaré rápidamente que la disyuntiva que se les presenta a las chicas y los chicos de la clase media peruana -el ‘éxtasis’ o el integrismo religioso- me produce escalofríos.”
 
 
En 13 de febrero del 2001, el súbito fallecimiento de German Doig Klinge, el número dos y vicario general del Sodalitium produjo una catástrofe en los adeptos que no comprendieron como había muerto el hombre elegido por Dios para suceder a Luís Fernando Figari. Durante días estuvieron rezando de rodillas frente al féretro en espera del milagro de la resurrección, demostrando un grado de fanatismo pocas veces visto.

 
A mediados del año 2004, el Sodalitium decidió que había llegado el momento de instalarse en Argentina. El arzobispado de Buenos Aires los autorizo y se pusieron en búsqueda de algún colegio católico que estuviera pasando problemas económicos para adquirirlo.  A mediados de este año, la Congregación de la Sagrada Familia integrada por una docena de miembros y sin poderse hacer cargo material y espiritual del Colegio Juan Bautista Berthier decidieron vender el instituto. La compra no se hizo a principio de año porque hubo reparos de alguno de los miembros de la Sagrada Familia con ideas progresistas, quienes temían entregar el colegio a un grupo integrista.  Finalmente la difícil situación los llevo a la venta.

 
La semana anterior el padre Tomas de la Sagrada Familia reunió a todo los padres del Instituto y anuncio que entregaban la escuela a la congregación de origen peruano.  Allí mismo presentaron a quienes se harían cargo: el lic. Oscar Takumura (administración y gestión), el lic. Alfredo Draxi García Rosell (horizonte pedagógico), el padre Luís Ferrogiari (pastoral del colegio) y el padre Gonzalo Lupe (apostolado con chicos).  Los padres de los alumnos, preocupados ante el cambio de autoridades comenzaron a investigar y al enterarse de las graves denuncias que caen sobre el Sodalitium en Perú decidieron protestar masivamente en la puerta del colegio.

 
“La verdad os hará libre” decía Jesús. Ojala el cardenal Jorge Bergoglio se haga eco de la protesta  y expulse de la Argentina a este grupo sectario que tiene como única función captar jóvenes adolescentes y adorar a su líder: Luís Fernando Figari.

 
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